
Tuve un trance muy duro para mí cuando falleció mi hija antes incluso de nacer, momento que me cambió todos mis esquemas de vida. Lo fui superando y aceptando, porque gracias a mis creencias sé que ella está conmigo de otra manera. También me hizo recordar que la muerte va unida a la vida y no se muere uno nunca. Al cabo de año y medio vino mi hijo, el regalo más puro y bello que me ha dado esta vida. Nació prematuramente y contrajo una enfermedad debido a una bacteria de quirófano, lo que hizo que estuviera siete meses en la UCI, además del consecuente dolor emocional que había. Ahí fue cuando el Reiki empezó a llamarme con más fuerza. Le di energía Reiki desde bebé, principalmente cuando le tenía cogido en mi pecho por el método canguro.
Con el tiempo he seguido estudiando y formándome como Maestra y Terapeuta de Reiki, porque nunca se termina de aprender, combinándolo con meditaciones y técnicas filosóficas como la antes mencionada Ho´oponopono (nombre hawaiano que significa “como corregir un error”).
Cuando el paciente siente la energía también va siendo cada vez más consciente de que no eres tú quien le va a curar, sino que eres su ayuda para lograrlo, ya que el trabajo de la sanación es personal y debemos hacerlo nosotros mismos. No podemos pretender que los demás nos hagan el trabajo que nos corresponde realizar a nosotros. Lo que se puede hacer es pedir ayuda y que nos acompañen emocionalmente. Pedir a nuestro terapeuta cariño, empatía, cercanía y comprensión.
No soy una persona que siga a gurús, ni a maestros... Soy consciente de que todo lo que me pasa en la vida es MI responsabilidad y eso no me asusta. Al contrario, me da el poder de cambiarlo porque no estoy sujeta a leyes fatalistas. Hay personas que se sientes ofendidas por esto y prefieren pensar que son víctimas de las circunstancias porque lo confunden con la culpa. Y nadie está hablando de culpabilizar a nadie. Entonces pobrecitos los enfermos, encima decirles eso... ¡Qué locura! No, en absoluto hay culpa. Lo que sí hay es responsabilidad y debemos saber que está sucediendo en nuestro cuerpo emocional, que no puede absorber más y nuestro cuerpo físico enferma. Como os digo para mí es apasionante este mundo de la sanación, que parte de nosotros mismos y de nuestro propio poder. Realmente es a lo que he venido y me gusta dedicarme en mi presente vida. Y lo hace más bello poderlo compartirlo con la gente, ya que puedo hacer más felices a otras personas.
Os mando un abrazo lleno de luz, cariño y salud emocional y mental a todos los que habéis dedicado un ratito de vuestro tiempo a leerme y queráis que os ayude y guíe con mis terapias en el camino y momento que estáis viviendo actualmente. Será un honor para mí.
GRACIAS,
Concha
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